Este año hemos vuelto a Tobarra, al Aupa Lumbreiras. Sólo un día, el que tenía mejor cartel. Para todo ya no hay ni tiempo ni cuerpo. Pero fue más que suficiente.
Para empezar, Encarni, Maxi y yo, estuvimos viendo a los Piperrak (renacidos después de años y años de ausencia). Luego llegaron los Parabellum (aquí hubo cierta desbandada, debido en parte a que el grupo surgió a finales de los ochenta, cuando todavía no habían nacido muchos de los asistentes. Además siempre fue un grupo minoritario y reducido al ámbito vasco). Estuvimos muy anchos y muy a gusto. Luego cayó agua a manta.
Refugiados bajo la carpa de la barra, esperamos una hora a que se reanudaran los conciertos. Les tocaba a los Boikot. A mitad, salimos a comernos un bocata fuera del recinto. Y ahí llegó el momento clave de la noche.
Resulta que Maxi tenía un hermano currando en la organización, por lo que portaba una pulsera vip que le daba acceso al backstage. Consiguió otra rota que se puso Encarni como pudo. Y así, uno con pulsera, otra con media y yo con ninguna, nos fuimos hacia los jurados que custodiaban la puerta del backstage. Como no resultaron ser muy celosos en su empeño, tocaron la de Maxi, la de Encarni sólo la miraron y a mi, que me coloqué lo más alejado a ellos posible, ni me miraron. Justo lo que necesitábamos para colarlos dentro.
Estuvimos pululando por las casetas de obra, que servían de camerinos a los grupos, buscando dónde podríamos obtener alguna foto, a ser posible con el tío más lejendario del festival. Esto es, el Yosi de Los Suaves. Y allí, en una de aquellas casetas, asomado al único ventanuco de ventilación estaba el canoso y ojeroso Yosi. Cómo no, agarrado a una botella de Jack Daniels. Le pedimos una foto, se negó balbuceando no sé qué de su último concierto. Pero el caso es que cuando salió por la puerta, donde lo estábamos esperando, nos abrazó y aprovechamos para tomar la buscada foto. Más que nada por hacer el paripé, no nos habíamos colado allí para ser meros vouyeurs.
Ya calientes, nos acercamos a los Die Toten Hosen y nos hicimos una foto con el cantante, Campino. Y no conformes con todo aquello, aprovechando otro despiste de los de la organización, nos subimos al escenario y estuvimos viendo las evoluciones del Yosi durante buena parte de su concierto desde la parte de atrás. Desde esa tela negra con el logotipo del grupo que oculta lo que se cuece detrás, que no es otra cosa que el trabajo de los grupos y técnicos en sacar y meter los distintos equipos e instrumental. Así pasamos el rato, hasta que pensamos que realmente nuestro lugar era en aquella marea de carne que veíamos cómodamente desde nuestra atalaya. Volvimos al recinto del concierto.
Por suerte, el Yosi no sonó tan mal como nos tenía acostumbrados en los últimos tiempos. Luego vinieron Reincidentes que tocaron temas bastante animados. Más tarde los Die Toten Hosen, que terminaron cantándose el Jartos d´aguanta con Fernando de Reincidentes. Claro está, salvo el estribillo, en alemás, que para eso es la original. Siguieron S.A. y el Noi del Sucre (antiguos Muertos de Cristo, cosa que me pilló por sorpresa y puso un broche final inmejorable, para mi gusto, al festival)
Fueron diez horas de punkrock del bueno, qué más puedo decir.

4 comentarios:
Muy buena crónica del concierto. Y sales muy guapetón en las fotos, Miguel Ángel. Se nota que os lo estábais pasando bien.
La verdad es que si que salimos guapetones...jeje, cada vez que me acuerdo me da risa..pero de lo bien que me lo pasé!!...con chiquillos y to hay que sacar otro ratico pa estas cosas..
un beso
Pues nada ya sabes el año que viene otra vez al ataque.Aun quedo calimocho en la barra.
Me alegro de tus éxitos literarios,que desconocia hasta ahora. Así que,sigue dejando huella en el mundo de las letras....
Espero que nos veamos en otra ocasión, un saludo.
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